A poco menos de dos meses de cambiar su estilo de vida, el pequeño Nicolás Churín, de tan sólo once años, disfruta por estas horas de sus amigos, de compartir el fin de ciclo escolar con sus compañeros y del cariño de su familia. El 15 de enero se sumará a la pensión del Club River Plate que funciona en el mismo Monumental, donde los jóvenes valores también se educan porque realizan los estudios de nivel primario y secundario.

Hace pocos días se firmó su fichaje a la entidad de Núñez que lo detectó en un certamen nacional realizado en San Jerónimo cuando defendió el arco de Sarmiento, donde dio los primeros pasos a los cinco años en la escuelita y luego siguió avanzando de categoría hasta llegar a la actual la 2006, donde se ganó su lugar por presencia y ser seguro a la hora de tomar determinaciones bajo la custodia de los tres palos.

Nicolás no se achica a pesar de ser un pequeño. Sueña a lo grande porque se siente seguro de poder llegar a ser titular en el futuro del arco millonario, hoy ocupado por el cuestionado Germán Lux, a quien tiene como ídolo y uno de sus referentes. Días pasados asistió a la prueba de rigor ante la presencia del profesor de arqueros Castellano, Beto Alonso hijo, Sergio Spataro y el gran Ubaldo Matildo Fillol lo obervó y luego le dio la bienvenida al mundo riverplatense.

Una vez recibida la buena noticia y ante el avance vertiginoso de los hechos, su papá Marcelo Churín, se encargó de concretar los trámites administrativos, la ficha con los estudios físicos y de salud porque ya le dieron fecha de incorporación para la segunda semana de enero de 2018. Aprovecha estos días para disfrutar de los gratos momentos que se viven con los amigos, con los compañeros de la Escuela 26, donde cursa el 6º grado B, y los familiares que tienen sentimientos encontrados, principalmente mamá y papá, porque son conscientes de que se abrirá camino en una institución de primer nivel, pero también se alejará del hogar y no se lo verá todos los días. Su cambio de vida será rotundo y pasará a integrar el mundo riverplatense, donde él sólo sabrá si se adaptará y se forjará el futuro tan anhelado en base a esfuerzo, trabajo y sacrificio.

Empezó a jugar como delantero, pero un día su primer entrenador Juan José Rojas le vio aptitudes para ser cuidapalos. También tuvo como técnico a Juan Scolari y Facundo Avalos. Precisamente en un viaje realizado a Sunchales y San Jerónimo para participar de competencias nacionales, comenzó a escribirse esta historia. Uno de los detectores de talentos de River lo vio en acción y le sugirió a sus padres la realización de una prueba. Se dio y ahora sólo espera responder porque está dotado de personalidad, sabe ordenar al fondo de su equipo, tiene buena pegada y está dotado bien en lo físico y técnico. También es salidor, pero tiene toda una vida por delante y mucho por aprender. Seguramente, en una verdadera escuela como es la de River Plate, pulirá todo lo que tiene como virtudes en pos del crecimiento personal que ambiciona.

Para el papá Marcelo Churín fue una enorme alegría por la chance que se le presenta a Nicolás otorgada por un grande como el club de Núñez y la familia sarmientista porque se posiciona a la entidad y a la provincia por las bondades que brinda el deporte. Agregó que toda la familia lo acompaña incondicionalmente por ser su logro personal y porque se propuso ser cada día mejor.

DIARIO NORTE.-

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