En la mañana de este Viernes, Oscar Hanriquez un joven conocido en nuestra localidad por su actividad como músico, vivió un momento particular, algo que no sucede todos los días y digno de destacar.

En horas de la mañana, Oscar salió con destino a la municipalidad local a pagar los impuestos y una infracción, luego se dirigió a un local comercial que cuenta con pago fácil para realizar el pago de la misma. En ese momento recuerda que tiene que hacer otra diligencia y regresa a la municipalidad, allí se da cuenta de que no posee su celular y vuelve por el mismo trayecto que había hecho buscando el dispositivo. Al no encontrarlo regreso a su casa, minutos más tarde recibe un llamado de su hermana en otro móvil que usa la familia, comunicándole de que el señor Mario Segovia, un conocido carnicero de Campo Largo la llamo desde el móvil que él había extraviado y que pase a retirarlo de su comercio.

Una vez que Oscar llega la carnicería de este señor, el mismo se encontraba sentado afuera y le dice; hijo este es tu día de suerte, cuando doblaste en la esquina se te cayo el teléfono yo me di cuenta que perdiste algo y fui a buscarlo. Justo yo me tome un descansito, decía entre risa y risa comentaba Oscar a este medio… Luego comenzamos a mirar los números de contactos como vos no lo tenes bloqueado, con mi hija nos pusimos a mirar los números recientes de llamada y ahí nos contactamos con tu hermana y averiguamos quien eras le comentaba Mario.

En ese momento de charla Oscar quiso ofrecerle dinero en efectivo de recompensa pero Mario no quiso aceptar y le decía; no hijo lo que es tuyo, es tuyo, vos sos el dueño. Luego tiro un par de chistes sobre la música como sabe que soy músico nos comentaba en su relato Oscar.

Continuado a esto, como no aceptaba recompensa o una gratificación, Oscar pidió que al menos le permita comprarle carne como una muestra de agradecimiento y eso sí aceptó. Acá tenes los mejor en carne le decía Mario entre otras cosas y chistes que surgían en el momento.

Es increíble lo que hizo este hombre, se tomo el tiempo de ubicarme y de ponerse en contacto conmigo para devolverme el celular. Les estoy muy agradecido a don Mario Segovia y a su hija Roxana nos decía Oscar Hanriquez al compartirnos este maravilloso relato de un buen gesto de parte de esta persona que mantiene sus valores, digno de imitar en tiempos difíciles como los de hoy, donde la sociedad carece de ellos.

No todo está perdido, aún existe gente buena.

Compartir